martes, 28 de julio de 2015

Eventos por el mundo: Mi Gran Boda Griega

Y ya el último post después de este desbarajuste, que menudo lío la verdad. Pido disculpas de nuevo. De hecho nos vamos a quedar cojos de puntos de vista porque... ¡¡no hay manera de recuperarlo!!

Entre la gran cantidad de gente que estudia en Oxford, mi amiga Mireia (que ya escribió una entrada en Mayo) coincidió con una pareja griega que, después de terminar sus estudios decidió casarse en su tierra.
Lamentablemente no habrá más entrada Oxforianas pero... seguramente la convenceremos para que nos enseñe las Neuyorkinas (¡que emoción!)

En fin, mejor os dejo que ella os cuente cómo vivió su Gran Boda Griega.

"El mes pasado estuvimos en una boda en el corazón de Grecia: ¡Atenas! Nos lo pasamos en grande, tanto visitando la ciudad como en la boda en sí.

Las bodas griegas tienen la fama de ser celebraciones por todo lo alto. El taxista que nos llevó al hotel nos contó una anécdota que ya nos puso en situación: estando de vacaciones en Creta el año anterior, había atravesado un pueblo en el que se celebraba una boda y la calle estaba inundada de gente comiendo y bailando. Al intentar pasar, le hicieron parar, le dijeron que todo el pueblo estaba invitado y le obligaron a quedarse él y el resto de su familia a comer, brindar y bailar. ¡Este es el espíritu griego!

Nuestros amigos, a pesar de vivir en Londres los dos, querían tener una boda tradicional y con sabor griego. Lo primero que nos llamó la atención: el color cheme de la boda, azul y blanco. Nos recuerda a la bandera, el mar, Santorini...

La entrada de la iglesia decorada con flores, lamparillas y largas estolas blancas y azules (inspiración, fuente y fuente)

La iglesia era característica del estilo ortodoxo: plagada de iconografía en colores azules, rojos y dorados. La ceremonia fue toda cantada, en griego antiguo y aunque era difícil de entender en detalle, estuvo cargada de simbolismo.

Uno de los momentos más importantes de la ceremonia es la coronación, en la que a los novios se les coloca unas coronas blancas unidas por una cinta también blanca y se intercambian tres veces. Después, cogidos de la mano, la pareja da tres vueltas al altar. Las coronas son una preciosidad y simbolizan que los novios se convierten en reyes de la nueva familia.
Muchas parejas personalizan sus coronas y las guardan como recuerdo para siempre.

De izquierda a derecha: momento de la ceremonia y coronas nupciales ortodoxas griegas (fuente)

Al salir de la iglesia, todo un detalle: a cada invitado nos dieron un pequeño saquito con arroz y un puñado de peladillas de azúcar envueltas en tul blanco y con un lacito azul. La verdad es que las peladillas estaban buenísimas y nos encantó la idea.
Los invitados se repartieron a lo largo de las escaleras y fueron echando gradualmente una lluvia de arroz a los novios, acompañándoles hasta el coche.

De izquierda a derecha: sacos de peladillas de azúcar, decoración de la mesa con libro de invitados.

La ceremonia fue a las 6, así que después lo celebramos con una cena. El menú fue de buffet, con todos los platos tradicionales griegos a elegir:
  • Ensalada Griega
  • Empanadas de espinacas y queso feta
  • Cordero asado
  • Patatas.
Acabamos llenísimos.
Para colmo, el postre (que llegó a mitad de la fiesta) fueron bandejas enteras de Baklavas, que ¡no nos pudimos acabar! Si nunca habéis probado estos dulces de hojaldre, nueves y miel no os los podéis perder.

La cena también tuvo momentos simbólicos: era tradición en la familia de la novia preparar una torta que los novios tienen que partir en dos, estirando cada uno de un lado.
El que se quede con el trozo más grande es el que llevará las riendas del matrimonio... hubo mucha expectación, vítores y ánimos, ¡aunque quién ganó lo mantendremos en secreto!

De izquierda a derecha: había baklavas de muchísimos tipos y la tarta tradicional de la familia de la novia

Para cerrar la noche, jóvenes y no tan jóvenes bailamos hasta la madrugada, no pudiendo faltar el tradicional folklore griego, que se baila en círculos, cogidos de los hombros o de las manos. Las danzas más populares son muy fáciles de aprender, así que fue una manera perfecta de incluir a todos los asistentes en la celebración. ¡Ya tenemos ganas de repetir!

Baile tradicional griego después de la cena.
Y vosotros, ¿habéis estado alguna vez en una boda griega? ¿Qué os parecen sus tradiciones?

Un abrazo
Mireia
El equipo Happy

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