domingo, 7 de agosto de 2016

Por que yo lo valgo

Esta historia es francamente graciosa. La verdad es que aún se me saltan las lágrima cuando rememoro la situación.

Normalmente, para un evento de cualquier tipo solemos arreglarnos el pelo para la ocasión. En verdad, yo he sido bastante anárquica en este sentido: si voy cuatro veces al año a la peluquería son muchas. Pero, a raíz de nuestro próximo evento, decidí que quería empezar a cuidar un poco más el pelo.

Yo me hago mechas, desde hace unos años. Empecé dejándome para que la hija de una amiga de mi madre practicase más y luego, a raíz de ahí comencé en la peluquería. Sin embargo, es posible que hayamos llegado a un punto que no parece que sea muy efectivo.
Me dan mucha luz, me disimulan los rasgos, pero... el canerio empieza a crear un imperio.

La situación divertida a la que me refiero fue, una noche, después de cenar, en la que el Chispas se me quedó mirando muy fijamente:

CH: Cariño, ¿no fuiste hace poco a la peluquería?
Yo: Si, hace un par de semanas ¿Por?
CH: No, nada. Si estas muy guapa pero, no me da la sensación que se te note mucho.
Yo: ¡Pero si me corté el pelo!
CH: ¡Si si, eso se nota! Sin embargo... ¿No me dijiste que te ibas a hacer algo con el color?
Yo: Y me hice las mechas, ¿por?
CH: ¿No crees... digo yo... que deberías, pienso, emmm, empezar a tintarte el pelo? La verdad es que no se te nota nada.
Yo: (Como el Grito de Munch) ¿Tanto se me nota el canerío?

Ahí estábamos los dos desternillados de la risa. Francamente, lo mío va con los genes. Mi madre a mi edad ya tenía el pelo más blanco que negro, desde hace cinco años decidió dejar de luchar contra la naturaleza y lo lleva de su color. Y la verdad es que yo apunto maneras.


Mi primera cana apareció cuando tenía 7 años. No parecía que la cosa fuera muy mal hasta que me fui de Erasmus que, por situaciones personales, las chicas aparecieron un poco, pero la carrera empezó el año siguiente con Contabilidad Fiscal...

A partir de ahí, cuando he tenido alguna época más estresante las chicas emergían como la espuma, para no irse nunca más. El año pasado, que empezábamos a vivir juntos y montar la casa... No sabía yo que la decisión sobre los muebles del salón fuera tan estresante, jajajajaja.

En fin, lamento decir, que voy a cuidar más mi "melena" sin embargo, lo que se dice el color... No. Así que ya sabéis, si os encontráis una chica con el pelo corto y rizado y mechitas blancas, podéis preguntarle que tal la boda.

Un beso enorme
Marta :)

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